
El consumo de agua en la IA: un problema silencioso
La “Ghiblimanía” no ha estado al margen del impacto medioambiental. Un estudio realizado en la Universidad de California, analizó el consumo de agua en el centro de datos de Microsoft en Iowa, donde opera GPT-4, se descubrió que entre los años 2021 y 2022 el consumo de agua aumentó en un 37%, alcanzando los 6.436 millones de litros anuales.
¿Por qué ocurre esto? Los servidores que alimentan a ChatGPT requieren de un sistema de refrigeración para mantener temperaturas óptimas y evitar el sobrecalentamiento. Para lograrlo, dependen en gran medida del consumo de agua.
Recientemente, ChatGPT reveló la estimación del consumo de este recurso en los últimos 5 días, lo que ha llegado a una cifra exorbitante con 216 millones de litros de agua gastados en la generación de imágenes estilo “Ghibli”.
Estos datos ponen en evidencia el dilema entre el avance tecnológico y su impacto medioambiental, impulsando la búsqueda de soluciones más sostenibles que permitan equilibrar el progreso con la conservación de los recursos naturales.
OpenAI no comparte de manera abierta cuánta agua se utiliza en sus operaciones, pero estudios de las universidades de California y Texas han logrado realizar estimaciones con base en datos públicos. Uno de los investigadores, Ren, señaló que por cada 10 a 50 consultas simples, modelos como GPT-3 gastan aproximadamente 500 mililitros de agua. Dado que GPT-4 es significativamente más grande, su consumo es probablemente mayor.
Las proyecciones indican que la demanda global de IA podría representar entre 4.200 y 6.600 millones de metros cúbicos de extracción de agua para 2027. Si se calcula que cada imagen generada con IA consume aproximadamente medio litro de agua, la cifra global resulta alarmante. Por ejemplo, la creación de un millón de imágenes podría significar el gasto de 500.000 litros de agua. Además, ChatGPT ya recibe cerca de 10 millones de consultas diarias, lo que agrava aún más la situación.
Exigen mayor transparencia sobre el consumo de agua
Dado el uso masivo de la IA y su costo ambiental, expertos instan a una mayor transparencia en tiempos de crisis hídrica. “Hoy en día, la huella hídrica de la IA ha recibido mucha menos atención de la que merece”, afirmó Ren. “A medida que la industria de la IA sigue en auge, el público sin duda merece conocer su creciente demanda de agua”.
Algunas de las grandes empresas tecnológicas han comenzado a implementar estrategias para reabastecer cuencas hidrográficas y compensar su consumo de agua con el objetivo de lograr un balance hídrico positivo para 2030. Sin embargo, los expertos advierten que esto no significa que los modelos de IA puedan seguir consumiendo agua sin rendir cuentas.
El impacto ambiental de la inteligencia artificial sigue siendo un tema de discusión, y mientras la “Ghiblimanía” demuestra el potencial creativo de estas tecnologías, también subraya la urgencia de abordar sus consecuencias ecológicas antes de que sea demasiado tarde.